Hace ya muchos años el Barón de Montesquieu, pensador político francés de la ilustración articuló la teoría de la separación de poderes, es una ordenación y distribución de las funciones del Estado, en la cual la titularidad de cada una de ellas es confiada a un órgano u organismo público distinto que es uno de los principios que caracterizan al Estado de Derecho moderno.
Mira tú por dónde que nuestros queridos mandatarios dados de la mano se han cargado este principio, vital para nuestra democracia y nuestro Estado de Derecho. Ya en su día los socialistas vincularon el poder judicial al legislativo y el PP estuvo en contra pero, cosas de la vida política esta nuestra, ahora son cómplices de esta felonía y convierten a los jueces en políticos no en jueces, ¿Dónde va a quedar la arbitrariedad?
Como siempre aquí el que tiene las de perder es el ciudadano de a pie, el españolito normal, el que con tanta ilusión va a votar para, según su criterio, cambiar las cosas siempre a mejor y castigar al que lo ha hecho mal. Esta nueva teoría es totalmente incompatible con la justicia a la que, cuando esta desamparado, asistes y generará un aura de desconfianza difícil de superar por nuestros políticos.
¿Qué pasa en España que históricamente nuestros mandatarios y reyes, exceptuando a unos pocos, han sido realmente una verdadera losa para nuestro desarrollo cargados de incompetencia y dejadez?
¿Es que tal y como están montados los partidos políticos hoy en día no puede haber personas que miren por los demás sin el ansia de poder que a todos caracteriza?
El sistema democrático se desmorona y aquí nadie pone de su parte, vaya mierda.
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