Hace tiempo que soy hospitalario, en un principio esta orden se creó para ayudar a los peregrinos enfermos y a los cansados en el Hospital de St. John en Jerusalén, en su peregrinación a Jerusalén, básicamente eran enfermeros y médicos pero tomó pronto carácter militar en su lucha contra los musulmanes, en el marco de las Cruzadas.
Hoy en día la orden hospitalaria se encarga del cuidado de los enfermos de todo tipo y una vez al año se realiza una peregrinación al santuario de Lourdes.
Durante casi una semana los enfermos son el centro de atención y se cuida muy mucho de que sean atendidos tanto físicamente como personalmente, si necesitan consuelo espiritual hay varios sacerdotes que nos acompañan e incluso el propio obispo de nuestra diócesis en este caso la de Santander.
Se les ayuda a vestirse, se les cambia, se les lava, se les lleva a pasear, se les lleva a todos los oficios, a todas las representaciones religiosas que hay esos días en Lourdes, a la misa de la gruta , a la misa internacional, a las piscinas , si quieren también al viacrucis, se les acompaña a las tiendas de suvenir para comprar cosas, incluso creamos un pequeño teatro donde cantamos, bailamos, se hace magia, bromas, juegos, pero , sobre todo, se les ESCUCHA.
Quizás, aunque parezca mentira, lo que más desean es hablar, contarte sus cosas que no sus penas, sus recuerdos, sus amigos, su familia, donde están, cómo les cuidan, si les gusta esto o aquello, es un momento especial donde se abren a ti de una forma muy peculiar, sonríen, te miran, te agradecen continuamente lo que haces por ellos, incluso te besan o te abrazan.
Estos momentos son irrepetibles y es lo que hace que año tras año vuelvas, sin plantearte nada más, a costa de de lo que sea, tu familia, tu trabajo, tu tiempo…
Estas demostraciones de cariño te dejan con el alma renovada, te hacen plantearte todos estos iconos de imagen, dinero, perfección, que te vende la sociedad actual, eres mejor y triunfas si ganas más dinero, si tienes el mejor coche, si tu casa es la más grande y en la mejor zona, los ídolos de la juventud son personajes sin interior de ningún tipo, vacios de principios y de ética, caraduras con dinero y sin personalidad, guapos y guapas de gimnasio, eso es lo principal para triunfar en esta sociedad de hipócritas y de egoísmos; sin embargo esta gente te hace cambiar tus metas personales y darte cuenta de muchas cosas que de otra manera sería impensable, es una verdadera cura de humildad.
Siempre oyes a compañeros tuyos o de otras hospitalidades comentarios de todo tipo sobre los milagros de Lourdes, pero el verdadero milagro es este, es la transformación del enfermo en medico y del hospitalario en el curado o sanado, es una verdadera metamorfosis, nos hacen ver las cosas de otra manera y desde luego el entorno invita a ello, a desprenderte de esas armaduras que llevamos a lo largo del año y que nos hacen ser distintos, mas egoístas ; te ayudan a que veas el verdadero valor de la vida, el de la entrega sin reciprocidad, el cariño sin tapujos, el de verdad.
Cuando paseas por Lourdes solo ves el mismo ambiente, muchísima gente, y sobre todo gente joven acompañando a los enfermos a todos los eventos del tipo que sean, hay que estar en Lourdes y verlo, y por supuesto sentirlo, hay algo especial que te llena, y de alguna manera te hace un persona mejor, con mejores sentimientos hacia todo y hacia todos, es ese entorno de felicidad, de cariño, de dadivosidad.
A pesar de la crisis de fe que hay hoy en día, en nuestra Hospitalidad, cada año hay más jóvenes que se apuntan por primera vez, y como antes dije, raro es el que no repite y si lo hace son por motivos bastante especiales.
Cuando llegamos a Santander bastante cansados pero sonriendo y bajamos a todos los enfermos, las despedidas son especiales y crean un vinculo único enfermo – hospitalario, siempre te despides hasta el año que viene o hasta la próxima, porque en la Hospitalidad de Santander se hacen bastantes eventos con enfermos.
Hace mucho tiempo, unos 2008 años un personaje llamado Jesús lo dijo bien claro, el verdadero secreto de la felicidad reside en AMAR a los demás y lo tildaron de revolucionario.
Aquí en Lourdes, el Milagro se repite todos los años, te invito a que lo pruebes en tus propias carnes.
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