Qué pena España, después de tanto tiempo y tanta historia ,no hemos aprendido nada.
Desde tiempos inmemoriales donde España fue la capital de Imperio, donde en nuestras posesiones no se ponía el sol, donde con solo su nombre más de un país temblaba, esta España nuestra, como bien decía la canción de Cecilia (que en paz descanse), el sigl0 de Oro y muchísimas cosas más, seguimos perdiendo agua por el mismo sitio, y al final, el barco se hunde.
El mismo problema de siempre, los golfos del poder y los reyes pusilánimes o sin agallas que se dejaban comer la tostada. Una mezcla muy peligrosa, los primeros se enriquecen y los segundos ni se enteran o si se enteran se callan y a lo suyo.
Pasan unos cuantos siglos y seguimos igual, tenemos una clase política patética que se carga el país y se lleva la pasta a sacos y una monarquía que parece que no se entera de lo que pasa aquí, además de sacar tajada, y si no son ellos son sus validos.
En tiempos de Felipe III a su valido el Duque de Lerma para no ahorcarlo, le hicieron cardenal, como bien decía la copla “para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España, se viste de colorado”; no así como paso con el valido de este, Rodrigo Calderón, ahorcado en la plaza Mayor de Madrid.
El resto de los españoles parecemos narcotizados, permitiendo que esta banda de robaperas y trincones se salgan con la suya y encima no les pase nada.
Nos creemos que con votar cada 4 años tenemos suficiente y no nos damos cuenta de que esto es un montaje, que nos toman el pelo y se parten de la risa.
Qué pena España.
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